La IA ha venido para quedarse. Eso ya no es debate. Es como el WhatsApp: puedes quejarte, pero la vas a usar igual.
El problema no es la IA.
El problema es cómo se está usando.
Porque ahora mismo hay dos adaptaciones claras:
- La del potencial: ahorro de tiempo, automatización de tareas repetitivas, análisis de datos, conceptualización de estrategias, creación de borradores, apoyo en investigación… lo útil.
- La de la mentira: manipulación, engaño, estafas, entretenimiento sin límite y, de regalo, una legión de “expertos” recién salidos de un prompt.
Y sí: esto, en digital, ya está haciendo daño.
Cómo se está usando la IA en España (spoiler: mal)
Seamos claros: más del 90% de usuarios usa la IA mal.
Se limitan a pedirle cosas a ChatGPT sin contexto, sin objetivo, sin datos, sin criterio. Peticiones vagas. “Hazme esto”. “Hazme lo otro”. Como si la máquina tuviera que adivinar tu negocio, tu cliente ideal y tu propuesta de valor por telepatía.
Y ojo, no lo digo para ofender. Lo digo porque si tienes un negocio y haces eso, en la práctica estás gritando a tus clientes:
“Soy un chapuzas y encima quiero que me pagues por ello.”
Porque el resultado es el que es: texto genérico, estrategia sin alma, y contenido que suena igual que el de otros 300 negocios. La IA no te hace diferente. Te hace clónico… si la usas como un vago.
¿Se puede detectar un texto hecho con IA?
Sí.
Y además, muchas veces se detecta en segundos.
Si la IA se usa bien, con mimo, y quien la usa es experto en el tema, puede pasar desapercibida. Pero si lo único que haces es pedir:
- “Hazme una estrategia de redes sociales”
- “Escríbeme el texto de la web”
- “Redáctame un artículo de blog”
…sin aportar nada más, no solo se nota: se verifica.
Y aquí viene lo interesante: no hace falta ser CSI. Solo hace falta tener ojos.
Señales típicas para detectar IA usada “a lo bruto”
Voy a listar las más comunes. Y sí, si te dedicas al marketing y te da un poco de vergüenza ajena, es normal.
1) El clásico “regenerate response” (y similares)
Hubo una época (especialmente en 2024) en la que ChatGPT mostraba textos tipo “regenerate response”.
¿Y qué hizo mucha gente? Copiar y pegar sin leer.
Resultado: webs, artículos, PDFs y comunicaciones con esa frase incrustada. Como dejarte la etiqueta del precio en una chaqueta… pero en público y delante de clientes.
Lo peor: hay medios, inmobiliarias y abogados con esto. Con dos narices.
Truco rápido: busca en Google entre comillas "regenerate response" + tu sector. Te vas a llevar sorpresas.
2) El “Title Case” sospechoso
Title Case es eso de poner la primera letra de cada palabra en mayúscula. En marketing se ha usado mucho para forzar lectura, para dar ritmo, para remarcar.
Yo lo he hecho y lo sigo haciendo cuando tiene sentido.
Pero si lo ves en una web, en un PDF o en un artículo, y quien lo publica no es especialista en marketing… mala señal. Porque la IA lo escupe con mucha alegría. Se ha entrenado con textos profesionales y replica patrones. Antes se entrenaba con contenido bueno. Ahora, cada vez más, se entrena con contenido… digamos “dudoso”.
3) Frases “plantilla” que huelen a GPT a 20 metros
Hay frases que son como el ambientador barato del baño: crees que disimula, pero solo empeora.
Ejemplos:
- “En el corazón de…”
- “En un mundo cada vez más…”
- “En un momento en el que…”
Si ves eso, sospecha. No porque sea “malo” en sí, sino porque suele venir de texto sin trabajar, sin intención y sin identidad.
Truco rápido: pon esas frases entre comillas y añade tu temática. Vas a ver lo repetidas que están. Y te vas a reír (o llorar, según el día).
4) Listas numeradas por defecto y texto en bloques
La IA, cuando no le das contexto, tiende a lo cómodo: listas.
Le pides “cómo vender tu vivienda” y te suelta:
- Elabora un plan
- Mira las viviendas de la zona
- Envíalo a inmobiliarias
Y si le pides más largo, te lo divide en bullets como si fuera una receta.
Eso no es estrategia. Eso es un resumen de sentido común.
5) Emoticonos en cada titular (la señal más descarada)
Aquí he visto de todo. Concejales, exconcejales, gente con cargo público… copiando y pegando “hazme una noticia de esto” o “hazme una propuesta de lo otro”.
Si encima mantienen los emojis en cada título, ya está: IA sin filtro.
No es que los emojis sean malos. Es que si no revisas ni eso, imagina el resto.
6) Cierres de manual: “En conclusión”, “En resumen”, “En definitiva…”
La coletilla final es otro clásico. Cuando alguien copia y pega texto sin criterio, suele arrastrar cierres tipo:
- “En conclusión…”
- “En resumen…”
- “En definitiva…”
Ojo: yo mismo uso “en definitiva”. Pero lo uso porque es mi muletilla. No porque me lo haya puesto un modelo por defecto.
De nuevo: busca entre comillas esas frases + tu sector. Y verás cuánta gente está vendiendo “contenido” que no han leído ni una vez.
Cómo evitar estafas de marketing “con IA”
Vamos a poner esto claro:
Que una empresa de marketing use IA me parece bien.
Es más: como no la uses, dentro de unos años estás fuera.
En Publicitatte dedicamos una hora diaria a formarnos en IA, y yo la uso desde 2022. Pero lo de 2022 no tiene nada que ver con lo de ahora. Esto ha cambiado a lo bestia.
La clave no es usar IA.
La clave es usar IA con responsabilidad y con criterio.
Si quieres evitar que te la cuelen, haz esto:
1) Vete a lo personal
¿Te mandan una propuesta “perfecta”? Llama por teléfono. Haz preguntas concretas.
Si quieres llevarlo al límite: reunión y preguntas cara a cara.
Si se pone nervioso o no sabe defender lo que te ha enviado… ese no.
Así de simple.
2) Usa tu propio ChatGPT como detector de humo
Si alguien dice que es experto en un tema, pregúntale a tu IA:
“¿Qué tendría que preguntarle a un supuesto experto en X para comprobar si lo es de verdad?”
Te va a sacar preguntas técnicas, matices, trampas y puntos críticos. Luego tú solo tienes que observar.
3) Ojo con empresas “nacidas” después de marzo de 2023
No te digo que las descartes. Pero si son del sector digital y han aparecido después del boom… extrema precauciones.
No porque sean nuevas.
Porque el boom ha multiplicado a los vendehumos.
4) Lleva a un experto como segunda opinión
Como si fuese un amigo. Por sorpresa. Sin avisar.
Déjalos hablar y tú observa: quién domina, quién improvisa, quién se contradice y quién vende humo con seguridad.
5) Si es online: cuestiona y valida siempre
Hoy hacerse una web con IA son cuatro clics.
Esa web no sirve para captar clientes por sí sola, pero sí sirve para parecer una empresa seria. Y eso, para estafar, es suficiente.
6) Fórmate en IA, pero de verdad
No con vídeos cortos. No con “trucos” de moda. No con tutoriales sueltos.
Los que usamos IA en serio no solo sabemos cómo responde. Sabemos cómo construye respuestas. Qué sesgos tiene. Qué inventa. Qué rellena. Y cómo hay que validarla.
La IA en Publicitatte: mi postura
Yo uso IA a diario.
Y te digo algo que quizá no guste:
Como vea un negocio usando IA “a lo bruto”, sin mimo y sin preocuparse lo más mínimo por la veracidad… a ese cliente le voy a cobrar más de entrada.
¿Por qué? Porque el uso irresponsable trae problemas. Y luego esos problemas los hereda alguien: el cliente, su equipo, o peor, su audiencia.
La IA conlleva responsabilidad porque nosotros aún nos adaptamos, pero nuestros padres, abuelos e hijos la van a asumir sin defensa. Y aquí hay que predicar con el ejemplo.
Yo la uso para:
- cuestionarme
- investigar con fuentes oficiales
- detectar fallos humanos
- ahorrar tiempo y dinero en tareas que yo ya sé hacer
Como son cosas que ya hago, puedo validar si lo que me devuelve es bueno o es basura.
Ese es el punto.
Vas a convivir con la IA quieras o no
Muchos trabajos van a desaparecer. No es amenaza. Es evolución.
Y sí: en teoría bajarán costes de productos y servicios. En teoría. Ya veremos cómo se reparte ese ahorro, porque a veces el ahorro se lo queda el de siempre.
Pero lo que está claro es esto:
IA sí.
Pero con criterio.
Y si necesitas a alguien que la use bien, con intención, con estrategia y sin vender humo… ya sabes dónde estamos.
Publicitatte.



